Buscar y encontrar

Aquí la tierra se funde con mis manos

viernes, 21 de octubre de 2016

Cosecha




Cosecha




Hay un tiempo
que recoge
silencioso y apocado
pedazos / siempre pedazos
retazos de mí

un tiempo
maligno
perverso
doliente
dolido

Hay un tiempo
cuando los dónde se han ido
sin dejar siquiera
un terraza
un rincón
una estufa para el frío

un tiempo
cruel
un tiempo
cizaña
un tiempo cuando la cosecha
carga y hermana
mi aplomo
mi llanto

lo que jamás diré
atrás de estas palabras




jueves, 20 de octubre de 2016

Comparto





Comparto



Comparto la quietud
la espera
la semejanza
el pudor de no saber
la tristeza de no ser
el drama del tiempo
la pasión rota
el juramento
lo que no se dice con la boca
lo que no se piensa

pensándose

Comparto
y es un sentir
un devenir que viene
a abrirme
los sesos
el corazón
los riñones
algún órgano donde se aloje
cierta y concisa
el alma entera

Comparto
la espera
sobre todo la espera
y un nudo en la garganta
que me ahoga hasta los pies





lunes, 17 de octubre de 2016

Volver a la prosa




Volver a la prosa

Abandono la poesía por intrépida y melodiosa. Me la arranco de los tendones, me la quito de los dedos, me la extirpo como un sueño que se esconde tras la almohada. Rompo el verso de un solo golpe; añicos hago los cristales, el equinoccio que no sale, la perturbación y la jaqueca. No quiero volver, no quiero saber lo que se espera. Yo crecí entre novela y cuento, entre historias y fabulas.  Narración. Prosa. Un peligro en la arena. Como los capitanes de Jorge Amado cuando Bahía era. No quiero yo no quiero robarte que sé mucho. En Poesía vierto inmundo un montón de sencillez. Vuelvo entonces a pensar que mejor sería bueno arrancarme los tendones, intrépidos, melodiosos, de los versos inventados. Porque a fin de cuentas soy, un pequeño sin su sopa.




Punto ge






Punto ge



Inevitablemente
tengo siempre
las mismas palabras

las del diccionario
las del español de Castilla
las que ya están
por cierto
ahí

adentro barra afuera

Y el corazón
es más
mucho más

Un deseo desenfrenado que no puede hallar el cómo.

No tengo palabra
No tengo un sujeto
un predicado
un verbo capaz
de alcanzar por un instante
ese punto ge
ese vértigo que estalla
esa pulsión
que crepita
siempre afuera
del lenguaje






domingo, 16 de octubre de 2016

Crecer





Crecer

Hay un tiempo
en que uno muere
sin haber muerto una pizca de nada.

Hay, siempre lo hay.
Una muerte con su saña.
Un palazo con su punta.
Una toxina
que penetra
hasta la razón.

Hay también
Un papel
sostenido por el viento huracanado
que lleva escrito tu nombre,
un poco triste y desnudo,
un poco roto.
Un poco tal.

Pero es fracaso
Pero es conciencia
Pero es haber visto
un poco
solo un poco
algo
tu verdad

Quien no llora
Quien jamás
quien no ha sabido ser
más allá de su nariz

nunca verá su rostro
nunca sabrá
cuál





Tu palabra



Tu palabra


Tu palabra tiene la fuerza
De las orquídeas en flor
De las magnolias luminosas
De las margaritas

Tu palabra lleva en su ciencia
Un corazón, una madeja

Algo que enciende
El camino
La seriedad
El detalle

Lo sereno
Lo que no muerde
Lo que brilla

La amistad

Tu palabra es poderosa
Y se siente que sana

Se siente
Se escucha
Se hace muchas veces
Hermana

Tu palabra tiene fuerza
De tu espíritu poeta
De tus manos
De tu risa
de tu abrazo que aún espero

Tu palabra es luminosa
Tu palabra santifica
Tu palabra tiene eso

Que Dios te lo permita

viernes, 14 de octubre de 2016

Hablar de amor




Hablar de amor

Cómo voy a hablar de amor
Cómo regocijarme en esa dicha
Cómo hago ahora
para poner tu nombre en la roca
Cómo voy a hacerlo
sin vos

¿Lo digo con mis palabras?
¿Lo pienso?
¿Lo lloro con mis venas heridas?

"Penélope sigue esperando
el viaje de Lucifer"

Y si mañana muriera
de tanta vejez
acumulada

Morir no sería el problema
Morir no sería la causa

El amor

dónde viaja el amor
a dónde se ha ido
qué barco tomó

Cómo voy a hablar de amor
si ni siquiera sé
si me has dicho que no.





Peso




Peso

Me duele
la carga
sobre el hombro
que pesa una rotura
un deslizarse
un resbalar

Y me pregunto
¿adónde te fuiste loca?
¿a quién le vendiste el perro?
¿por qué dejaste de llorar?

Y arrastro el peso muerto
la carga
que pesa una rotura
un deslizarse
un resbalar

 Y es eso
como un vacío

que chupa
un agujero negro
profundo
hacia abajo

gravedad



miércoles, 12 de octubre de 2016

Callar no es dejar de decir




Callar no es dejar de decir

El silencio a veces es una palabra, una sílaba que se imprime con los labios apretados. El silencio dulce, no el amargo silencio de la vergüenza, es por cierto un ser suspendido en el aire, una bailarina que saltó, un segmento de la discontinuidad de lo continuo, de lo perfectamente tiempo.

Yo quiero hacer silencio. Silencio.










Prosa poética




Prosa poética 


Mi prosa me lirica
Mi poesía me prosaica.
Los versos me cuestan mucho,
Las estrofas se hacen
harapientas
rasposas
cotolengas

Mi poesía me prosaica
Mi prosa me lirica
Cuando me pongo a escribir
largo
tendido
sin versos ni comas
Soy
un niño que juega con alas.




martes, 11 de octubre de 2016

Trabajos forzados





Trabajos forzados

Me inclino sobre  el poema jamás dicho. Me inclino, y me cuesta agacharme, hacia el verso que me falta. Hacia la palabra que endulza lo salado, que feminiza lo viril, que fecunda en su seno lo imposible. Que permanece, fluyendo. Que absorbe con su presencia el significado grandioso para librarlo después y a oscuras insignificante. Y me vuelvo siempre a inclinar sobre ese lenguaje que es revestido por la lengua, pero que rompe con el diccionario, con los poderes del sentido último. Rompiendo el cristal y la roca, las frases hechas, las metáforas conocidas, el peso de la historia. Y digo que me inclino porque no llego, porque está todo eso tan lejos, tan cerca, tan al reverso de la hoja, del muro, que ni siquiera un grafiti enrevesado podría decirlo, manifestarlo, darlo, abrirlo, mostrarlo.




En el libro de quejas




En el libro de quejas

Todavía no puedo explicarme cómo no se ha invertido tiempo y ciencia para inventar un nuevo objeto para la lluvia —distinto del paraguas— que esté a la altura de los grandes avances tecnológicos del siglo XXI, en eficiencia y en eficacia. Que resuelva, en definitiva, los dos problemas mayores ante el pronóstico meteorológico ya anunciado: uno) que no se rompa; dos) que no se pierda. Obviedades, evidencias, claras como el agua, pero también, problemáticas sin solución. El paraguas es, por primero, no solo frágil para la intemperie, sino también inservible, incluso sano, contra la mojadura. El paraguas es, por segundo, no solamente incómodo de llevar, sino que, por lo mismo, fácil de perder. Es, en definitiva, un incordio.





Ella




Ella

Me suele inadvertir el rezumbo idilio del amor. Aparece súbito desde el fondo de algún sitio, allá, donde moran los sueños que persisten y que tratan de sanarme pronto. Pienso. Espero. Busco como tanteando ciego una esperanza de color. Muchos me hablan diciendo que el corazón no se equivoca, aunque yerre de algún modo. Y no sé. Realmente no sé. Tal vez, como mi abuela me acariciaba el pelo a mis ocho, así, en algún sector, en alguna parte de mi cuerpo (¿los riñones?, ¿las clavículas?, ¿el hipotálamo?) se guarde, añejo, un tacto de amor. Y si me preguntan de frente, como apurándome en la calle, quizá no se me ocurra nada cerca de lo que el amor tiene para decir. Lo más probable es que el zumbido de este elemento tan sustancial a la vida me reclame palabras inadvertidas, paradójicamente inadvertidas. Yo sé, saber no cuesta nada. Menos soñar. Menos sentir. Ella, el amor, donde sea que se encuentre, aquí o más allá, espera sola que yo le traiga todas mis flores. Pero aun así sabiéndolo todo, creyéndolo todo, uno se pasa siempre dudándolo todo. ¿Es el amor? ¿Está el amor? ¿Adónde ella? Todos mis sueños van en pos de sí.  





domingo, 9 de octubre de 2016

Qué



Qué



Hay, no un lugar, no una casa, no un eco. La poesía es palabra, frase, círculo de madera. Gravedad. Eso, tal vez eso que se escapa. Una corriente en el agua que me toca los pies. Algo como dentro de un algo que además habita otro algo pero que no significa lo que dice sino lo que no, lo que rodea, lo que ensombrece y calla, no lo que es sino lo que está. Lo no dicho es lo que está, patente, sobre esta mesa de rosca y tiempo. Palabras, palabrotas, palabritas. Mentiras que dicen la verdad. Aquí no se está, no se vive, no se come, sino lo que no, lo que vacila entre el ser y el edificar, entre el no denotado y el sí por debajo de la mesa. ¿Te quiero? Decirte que te quiero es fraguar, cristalizar, permanecer, morir. Hay, no un amor, no un querer, no un pedir. Es mucho más que eso. Es un fluir que no se detiene en la palabra, sino que se dispara, que se pierde como vida detrás del matorral.



sábado, 8 de octubre de 2016

A donde va la pena




A donde va la pena

Metí tu abrazo
En un bolso que abriga
Penas
Un sencillo traspié inmaculado
Carga
Sin latido
Sin sustancia
Aun cuando chifla el viento que desploma

Y es tan dura
Tan amable su congoja
Que repito
Siempre repito:
El cielo será la ciencia
Cuando los pájaros me libren
El pío
Pío
De tu abrazo



viernes, 7 de octubre de 2016

Mi mí




Mi mí

Hay un sitio ingobernable que tiene sus fronteras donde nadie puede verlas; su civilización es anarquista y sus potestades están íntimamente ligadas a un sueño rojo, a una bandera color membrillo, a un azulado estandarte estrafalario. Mi yo, mi mí, mi ego, zona de frutales que el tiempo vino a madurar, es la hecatombe, la fuerza, la garra animal que quiero desplazar a un territorio invisible.




domingo, 2 de octubre de 2016

En dos tiempos



En dos tiempos

El acontecer dista algunas veces mucho de lo instaurado por el tiempo cronológico y sus derivadas occidentales convenciones. Los calendarios y la hora, en algunas oportunidades, pueden llegar a ser prescindibles y, en varias situaciones, inútiles. Hasta me animo a decir que es no tan extraño darse dos aconteceres paralelos, dos instancias temporales o dos líneas que no se toquen casi nunca y que por lo tanto convivan separadas aun durante el mismo cuerpo humano que crece, envejeciendo.