Buscar y encontrar

Aquí la tierra se funde con mis manos

lunes, 11 de septiembre de 2017

La vida diminuta




La vida diminuta


La vida es diminuta a los ojos de un viejo, que mira, sin mirar, sus años de infancia. La vida es una nuez que se come lenta, a veces amarga, pero siempre dulce en los labios que buscan su sabor y su sentido, su certeza y su temple, como el pico en la roca el pedazo de oro. Y la infancia siempre será la infancia niña, la ternura de subirse a una rama para ver desde arriba como todos los adultos, el porqué de este cielo horizonte y el cómo de esta tierra transitada. Yo no entiendo la muerte, jamás podré darle un nombre; tal vez pertenezca a la vida y por eso somos mortales. Pero dicho de otro modo, creo que vamos yendo de la vida a la vida hasta gastarla de un trago, sabiendo así decir de viejo hasta aquí he llegado.


martes, 5 de septiembre de 2017

Qué es el amor




Qué es el amor


yo no sé cómo decirte qué

jamás sabré señalarte cómo
el cuándo...
dónde
y por qué

sé que existe / porque sentido está
mi pecho late contigo hasta
el horizonte

No nombraré la historia;
el pasado vive en los libros
No prometeré nada;
el futuro imagina cosas que no existen

Pero ahora y acá
con el pulso en tu mano
yo siento la mía
y vivo el sueño y el día
como un niño con pelota



septiembre






septiembre


Un día de sol
tibio
septembroso
antes de primavera
cuando por alguna razón sonrosada
aparecen las flores de la azalea

Un día de sol
a rayo de sol
mediodía
pasada ya Santa Rosa
cuando los pájaros pican
los botones amarillos del Níspero

La lluvia va dejando en la tierra mojada
semillas de algún yuyo
que germinan como el trébol
el cardo y la gramínea.

Y vos estás ahí, debajo del sauce
en medio de una brisa que desparrama
la caricia del sudeste
y tu risa codorniz





lunes, 4 de septiembre de 2017

Voy a poner una poesía







Voy a poner una poesía


Voy a escribir una poesía
que no tenga nada;
que no sea nada;
que simplemente haga un
conjunto repetido de versos blancos
e inmaculados.
Un revoltijo de palabras
reunidas en un cofre
que al fondo de todo se escuchan
susurrar

Voy a escribir una poesía
que tenga sin embargo todo:
un sueño, un viento, una magnolia;
que se vista de septiembre
cuando estamos en agosto;
que sea una esperanza en la calle
y en los patios y en las rendijas

Voy a escribir una poesía
que no diga nada
que haga silencio al hablar
y camine detenida

Para que se sepa que
Dios la ha criado
mientras yo la componía.





viernes, 25 de agosto de 2017

Tiempo de invierno




Tiempo de invierno

Ya no habrá más suceso que un sándwich que se come de cabo a rabo con la boca abierta y manchada de mayonesa. Ya no habrán más minutos de relax afuera de un templo de Buda o detrás del diván de un analista con lentes. Ya no cantará la corista en la terraza. Ni Lola me dará el beso de araña. Ni yo fumaré Gitanes, ni Tania se emborrachará de vino, ni Collado atenderá el teléfono. No. El tiempo se va a detener como una cubetera en el frío polar, arriba de Moscú. Arriba de Siberia. Arriba, siempre más arriba: lo más arriba del mundo probable. El frío. Eso. Así de grande es el frío, tanto así que empequeñezco con un solo soplo de nieve.






Mi sueño pobre




Mi sueño pobre


Se dice a menudo que fue confiada la autoridad de una estrella celeste a los propietarios de los sueños de este mundo; se dice también que los sueños pobres buscan revancha, que su escaso poder de sueño tiene una chispa carmín en el reverso de las cosas, que aunque haya ceniza y un montón de colillas tristes y apagadas también puede que sucedan milagros rebeldes.

Mi sueño es un sueño pobre, echado de una fábrica, con una estrella en sus pupilas brillo, de tanto haber lamentado su condición. Mi sueño es ese pobre sueño muchacho que levanta su mano para alcanzar esa estrella carmín, entre la ceniza y el viento que bambolea las copas de los sauces llorones, su vida de barro y calle sin luz.





miércoles, 9 de agosto de 2017

El pájaro cielo




Nací argentino; lentré al mundo por este lado. Y qué le voy a hacer si tomo mate, me gusta el río, a veces digo lo que pienso y hago siempre lo que hago. No voy a decir mucho; ya hace tiempo que me callo, pero también te digo en el justo lugar y en su justo tiempo lo que demanda y bombea el cuore, lo que dictan las entrañas, lo que me llevan los dedos y sus tendones. Y hoy vengo a decir que un pájaro color cielo revolotea en mi cabeza. Un pájaro color cielo. Un cielo color pájaro.



jueves, 3 de agosto de 2017

El otoño para el invierno y el invierno para la primavera





El otoño para el invierno y el invierno para la primavera



Si él buscara el sentido hacia un dónde su destino y fijara y apuntara esa proa loca hacia algún delante de sí, entonces sería un día de otoño.

Zarparía con el sol en los ojos hacia un horizonte persistente, temerario, jamás sabido, jamás plan, rumbo a un todo azar y una deriva infinita. Pero ese sol pegándole en la cara iría como una desilusión plegándose al mar, y entonces la noche empezaría a reinar el miedo. Cuando se desparramara la oscuridad y una tormenta de sal viniera a su encuentro para enceguecerle la vista, sabría que los golpes del agua en su barca darían comienzo a su naufragio.

Miedo de no haber sido, miedo de no ser, terror de no saber si será: nadie de nada.

Nadar, nadar en la tormenta, perdido en la sombra de mundo. Flotar, para no hundirse. Y es invierno, donde sea que se encuentre. ¿Hacia dónde nadar aguerrido? ¿Hacia dónde la isla de una historia?

Sobrevive. De pronto entre las aguas una luz brumosa titila en algún punto de su vida, alguna tibia esperanza lo levanta. Otro barco se acerca, y es ahora primavera.


miércoles, 28 de junio de 2017

El huevo o la gallina





El huevo o la gallina


A mí, ¿cómo decirlo?, no se me ocurren las cosas: en realidad, las cosas son a las que se les ocurre algo de mí; yo no soy el sujeto, sino el objeto. Las cosas me traen a la superficie, me expresan, me ponen arriba de las ideas y construyen mi nombre propio. Yo no soy sino el resultado de muchas operaciones que las cosas hacen para que yo exista. Porque las cosas han sido antes que yo, y de las cosas vengo surgiendo de a poco, concebido como un milagro de todas ellas.



viernes, 23 de junio de 2017

Pintar los muros






Pintar los muros


Qué será de los poetas cuando se derrumben cada uno de los blancos muros advenedizos. Qué será de ellos cuando los sentimientos erráticos, parcos, nostálgicos, apasionados de volver, siempre volver, se derramen al mar en cada ola que se rompe, en cada grano de arena que cae sigiloso entre los pliegues del tiempo y los relojes sin fin. Qué será, me pregunto todavía, de la mismísima poesía cuando estalle en sinfónicas melodías de verdes notas en las partituras de Mozart o Beethoven. Qué será de ella cuando hable ella sola de sí misma, cuando se refugie en el espejo de Alicia, en agua de Narciso. Cuando de bien sabido se encuentre a solas con el Universo extendido en su propio verbo.
Me inclino a decir que mi cierzo y mi bochorno y todo viento susurrante en la clara idea léxica, en cada discurso enrollado, son todos conceptos endiablados de verse uno mismo en la memoria.
¡Quién sepa decírselo a mi madre! Quién sepa escribirlo en su recuerdo: que todo es nada, que nada es todo, que cada mayúscula está de acuerdo a cada minúscula cuyo margen es el secreto.
No hay respuesta ni poesías en un lugar ya lleno, completo y listo. Más vale ir rompiendo lo armado para volverlo a construir.





El lugar de la memoria






El lugar de la memoria


Detrás de la memoria se esconde inadvertida la consciencia de los nuestros. Arriba de la memoria se descubre brillante y subversiva la verdad de los amores. Debajo de la memoria se sostiene con pies de plomo los amigos y los recuerdos. Sobre cada pequeña superficie de memoria se halla plantada una semilla de tiempo y de sol que refleja historia y patria conocidas. Delante de la memoria se presenta una promesa y un futuro, el horizonte donde el mañana amanece a favor de los niños. Al costado de la memoria acompañándola siempre estarán los héroes generosos y los próceres de marfil. En el centro de la memoria está el corazón de los lloran, aman y luchan el pasado, el presente y el porvenir.





martes, 20 de junio de 2017

Simple y sencillo





Simple y sencillo

Sobrio y humilde, sin pompas ni flashes fotográficos, camino sobre la alformbra sucia de tiempo mis ya treinta y seis años. No quiero ser algo grande, ni fama ni eternidad, ni campeón ni el primero, siempre un segundo, una compañía. No alzar la voz para decir una verdad, hablar bajito y con calma lo que haya que expresar. Sobrio y humilde, trabajar como un barrendero de las calles de la vida, limpiando lo que nadie quiere, o levatando tesoros secretos. No esperar ansioso un aplauso, no esperar un reconocimiento; solo ser lo que ha de serse, sin gloria y sin miedo.





jueves, 15 de junio de 2017

hubo





hubo



hubo un lugar donde se apoyaban las cosas, todas las cosas. arriba de ese lugar estaban puestas muy prolijamente todas bien distribuidas, como un glosario enciclopédico o una biblioteca de la municipalidad. hubo también quizá después, nunca antes, un dios que quiso recrear ese lugar, de otra forma y persistencia, darle vida a esas cosas tan equivocadamente prolijas y coherentes, estáticas y muertas. y así fue lo que hoy se conoce, lo que hoy se nos es digno de saber ante nuestros ojos y mentes. el desorden provocado por el dios que no quiere ser otra cosa que desorden, es lo que me implica a pensar que la vida tiene un dejo nostálgico de la muerte, reminiscencia del orden superpuesto, anterior a las vivas cosas en movimiento, anterior a las tortugas y los gigantes elefantes.





filo y contrafilo




filo y contrafilo

A veces pensando y viendo a mi alrededor me doy cuenta que existe más de un mundo y más de una realidad; el mundo está conformado por submundos y realidades diversas, disímiles, mutables o inmutables, necesarias en tanto que pueden ser o son susceptibles de ser contingentes, al mismo tiempo de su rasgo absoluto.

¿Existen verdades absolutas apartadas de la condición humana?
¿Existe una verdad ontológica , un sujeto y un objeto metafísicos apartados y desentendidos de la vida?
¿El conocimiento humano provee una sola verdad, o hay tantos juicios verdaderos como mundos y realidades humanas?




miércoles, 14 de junio de 2017

Un pedazo de adelante






Un pedazo de adelante



Mar

que hiciste de nuestros sueños
un pedazo de adelante

que llevas y traes con bravura
la calma de los pescadores
cuya salada es espuma
y viertes en las plantas de los pies

Mar

que te arrimas hasta la tierra
y bendices sus bordes sedientos de sal

que te inclinas con el sol a medio trecho
dejando la línea que sueña
con las gaviotas
ahí del otro lado del mundo

Mar

que conquistas a corsarios
y destrozas armaduras
veleritos de poca monta
y hasta buques transatlánticos

Mar
sueña
ríe
que el tiempo llegó a su dársena
que no hay más horizonte
al norte de tu abrazo





viernes, 9 de junio de 2017

Tiempo






Tiempo


Para que el tiempo transcurra es necesario el tiempo y nada más que el tiempo. El tiempo es el mismo pasar del tiempo que pasa y hace crecer los naranjos y los jazmines, envejecer los árboles y los hombres, morir para dejar nacer lo que viene después, siempre después. Y es el tiempo a imagen y semejanza de sí mismo, su reflejo perfecto, su espejura insondable. Así es el tiempo. Un tiempo es su ensimismado carácter circular que a la vez es línea; porque el tiempo, solo el tiempo, viene y va, viene y va, siempre más allá y siempre más acá. No nos es dado satisfacer una figura más clara que lo diga entero y de una sola vez. El tiempo se nos escapa y no hay una eternidad más larga y más efímera que su propia condición. No la hay. Hoy casi que estoy cumpliendo mis 36 años, y no encuentro manera más fácil de definir esto que sucede. Pasa y pasa el tiempo. Rueda y rueda la hora, los días, los equinoccios y los abriles. No hay lugar dónde detenerlo o guardarlo para siempre. No hay fotografía que valga la pena. Es el tiempo la clara conciencia de que estamos de paso, arriba del mundo que también tendrá su fin.





jueves, 8 de junio de 2017

Ángel caído


Ángel caído



No es que yo crea en los demonios, en el Diablo o en los ángeles caídos. Sería para mí mucho más sencillo ahora, para entenderlo todo, creer en todas esas estupideces y supersticiones ; pero, vaya a saber usted decirme cómo es que conocí a un Ser tan infinitamente terreno siendo por ello también celestial, como si se hubiera caído de golpe del mismísimo Cielo. Lo cierto es que, ahí, donde me crié, en el Pueblo de Villa Rosa, cuando yo tenía veintiséis años recién cumplidos, vine a enamorarme de una diabla del tamaño de un ángel. Su cuerpo era una infinidad de atributos seductores, su pelo encrespado y rojo hacía fulgurar mis ojos ante su aparición, sus ojos negros encendían mi espíritu y su espíritu… su espíritu era álmico, lo rodeaba una aureola de santidad. La llamé para mis adentros: la Santa Diabla, desde que la vi por primera vez. Era santa y diabla a la misma hora. Cumplía con sus dotes de bondad, y también con la seducción de un demonio a las brasas. Tenía las caderas pronunciadas y su busto era imperdible para los que sabíamos mirarla de frente. Empecé en ese entonces a cortejarla, a ver si me la podía enganchar para mí. Pero en Villa Rosa había unos cuantos hombres bien dispuestos a hacer lo mismo que yo y yo no era el mejor en las artes del piropo. Santiago Porres, uno de los tantos hombres que le arrastraron el ala a Judith, porque así se dio en llamar la diabla santa, tuvo la mala suerte de ser elegido por ella y de caer dentro de sus encantos (corporales y mistéricos). No fui yo el agraciado, finalmente; aunque sí tuve suerte de no meterme con Judith. Dicen que la diabla, angelito caído del cielo, se lo tragó de un beso al pobre hombre, y desde ese momento no se supo más nada de don Santiaguito Porres. 




miércoles, 31 de mayo de 2017

A las afueras





A las afueras

Te vendrás como un pájaro pampero
desde adentro la tierra
para gracia de todo sueño y silencio.

Ni caballo te hará falta.

Te daré el nombre
y serás mi cierzo y mi bochorno,
mi compañera durante la noche,
las estrellas guiñándome el sendero
mi horizonte cielo donde se junta la tierra
con el aire azul francia
y un poco también un tren
que va para el lado del pueblo

Soledad, Mía Soledad.

Porque la soledad, Doña que pasa,
tiene paisaje y horizonte
a lo sumo un rancho en el medio de la pampa
donde poderse ver el mañana, el ayer
El pasado, el porvenir.





viernes, 26 de mayo de 2017

No poeta




No soy el poeta


Me paso los días enteros
sulfurándole a la Luna
como un tonto baladí
que llena versos vacíos
de puro no decir nada


Me paso los días
santos y zonzos
como un negro
como un ciego
que repite y repite
en la penumbra:

¿Yo, poeta?

¿Yo?


Y si ustedes me dicen que sí
y me aplauden presto y tierno
tal vez solo sean en rigor
unas buenas compañías


Mas la verdad no se dice
ni se expresa
con las manos
Porque
ella y ella
ella es cruel y es infinita


Yo escribo poemas
pero no soy un
Artista




martes, 23 de mayo de 2017

El agua de lluvia






El agua de lluvia


Desde la lontananza, por el oeste de todo, unas nubes negras vienen acercándose al pueblo de Laguna Chica. Los hombres miran el horizonte, entre perplejos y esperanzados. El agua parece avecinarse, después de mucho tiempo de sequía. ¿Será piedra? ¿Será torrencial? ¿Una llovizna acaso? Los hombres miran hacia el oeste de todo --y un poco hacia arriba-- (un nubarrón espeso y negro como si fuera un verde esperanza). Que sea algo bueno para el campo, lo piensan sin decir. Las botas negras de Juan Camilo crujen a cada paso y levantan el polvo seco en nubecitas rastreras gris parduzcas. Su tío le toma del hombro y le dice mirá Juan, se viene el agua, quizá tengamos una semana de lluvia. De pronto se ve el refusilo y se sabe ya que viene sí o sí la tan necesitada y ansiada agua. Todos se meten adentro de la casa materna y empiezan a contarse de buen humor los chismes del pueblo mientras se ceban unos amargos. Un estruendo sobre la chapa del techo hace notar el comienzo del espectáculo temporal: llueve.

Doña María Antonia se encarga de la pava y el mate y las tortas fritas. Juan Camilo mira por la ventana grande el aguacero con sus ojitos de zorro. Fabricio, el hermano mayor, está limpiando las botas de todos, mientras don Carlos, recostado en un sofá viejo, empieza a estornudar su alergia de siempre.

Viven bajo el mismo techo. No es un rancho no, pero tampoco un caserón. Están siempre trabajando. Casi que no tienen un domingo a la semana. La lluvia es el descanso. El agua bendice la tierra, los cultivos de maíz y también el gran descanso. Las faenas y los quehaceres diarios se suspenden con la lluvia y es esa lluvia la que trae las buenas noticias y los buenos augurios y presagios.

Allá lejos, en la gran ciudad, la gente vive quejándose del mal tiempo. La lluvia es mal tiempo para las masas urbanas. La lluvia es ese fenómeno extraño que pone odiosos al conjunto. Mientras que en Laguna Chica se celebra unos cuantos milímetros de lluvia, en Buenos Aires la gente empieza a fastidiarse.

Román Castillo tiene un depto en Palermo Viejo. Vive ahí desde hace ya tres años. Él es hijo de la gran ciudad. Porteño de pies a cabeza. Hijo de porteños, nieto de porteños, bisnieto de inmigrantes españoles cuya historia no conoció. Román está harto de esta semana de lluvia, del agua que moja y empapa, de las cunetas inundadas, de las baldosas flojas colmadas de agua, de los paraguas rotos por el viento, de … Su empleo es muy común a la clase media oficinista. Se levanta temprano, lee el diario mientras desayuna y sale rumbo a la empresa --esta vez paraguas en mano-- ubicada cerca de Corrientes y Perón. Sus días de descanso son los sábados y domingos, pero últimamente se lleva trabajo a la casa y suma más o menos de doce a trece horas fijas de trabajo por día, incluso los fines de semana se conecta al servidor y trabaja desde su casa. Su espacio de trabajo es siempre un interior bien al resguardo de las inclemencias temporales; pero entre su casa y el trabajo hay una distancia considerable que no pude sortear --salvo que haga homeoffice--. Y llueve fuerte en Buenos Aires. 







sábado, 20 de mayo de 2017

Al costado






Al costado



La burbuja es cerrada y negra

yo me siento a mirarla; 
hablo poco
escucho mucho
pero así todo
al costado del poema

Y no entiendo cómo quién por qué para
Soy un bicho blando
en el medio del silencio

cerrado, negro, burbujo, intenso
bajo
abro
cierro
subo

Al costado de tus propósitos
sobre Alsina
solo un verso
solo pienso

friends for ever

Y es otoño
y se caen las hojas
y estuve trabajando como negro
la semana feliz:

Tengo plata





viernes, 19 de mayo de 2017

Hay poesía





Hay poesía cuando todo se desviste de pudor y se desnuda. Hay poesía cuando uno se abre en cuatro el corazón y dice en veinte idiomas que le pican las fantasías, los sueños, las hormonas del cuerpo que descubren las alas, las antorchas, las sintófilas remas del crepúsculo innato. Hay poesía cuando ya no tengo palabra para decirlo todo con las mismas manos, cuando las cosas que quiero expresar no tienen nada que ver con el diccionario español ni con su significado. Por eso digo que hay poesía cuando invento un nuevo lecto con palabras blandas como la estrepidez de la cúmula llana, las sortijas del espléndido morto y una aureola de trigo rondó.




sábado, 6 de mayo de 2017

El vuelo del caballo





El vuelo del caballo

Desposeído de sus artificios aéreos
un caballo se desboca
a galope santo y temido
por primavera de campo
unas campanadas
recias y frías
redoblan el aire
con su pálida estridencia

La tarde se presenta azul
y el caballo corre hacia el barranco
por el barranco
muerto el barranco
muerto ahi muerto
todo el pobre caballo