Buscar y encontrar

Aquí la tierra se funde con mis manos

viernes, 23 de junio de 2017

Pintar los muros






Pintar los muros


Qué será de los poetas cuando se derrumben cada uno de los blancos muros advenedizos. Qué será de ellos cuando los sentimientos erráticos, parcos, nostálgicos, apasionados de volver, siempre volver, se derramen al mar en cada ola que se rompe, en cada grano de arena que cae sigiloso entre los pliegues del tiempo y los relojes sin fin. Qué será, me pregunto todavía, de la mismísima poesía cuando estalle en sinfónicas melodías de verdes notas en las partituras de Mozart o Beethoven. Qué será de ella cuando hable ella sola de sí misma, cuando se refugie en el espejo de Alicia, en agua de Narciso. Cuando de bien sabido se encuentre a solas con el Universo extendido en su propio verbo.
Me inclino a decir que mi cierzo y mi bochorno y todo viento susurrante en la clara idea léxica, en cada discurso enrollado, son todos conceptos endiablados de verse uno mismo en la memoria.
¡Quién sepa decírselo a mi madre! Quién sepa escribirlo en su recuerdo: que todo es nada, que nada es todo, que cada mayúscula está de acuerdo a cada minúscula cuyo margen es el secreto.
No hay respuesta ni poesías en un lugar ya lleno, completo y listo. Más vale ir rompiendo lo armado para volverlo a construir.





El lugar de la memoria






El lugar de la memoria


Detrás de la memoria se esconde inadvertida la consciencia de los nuestros. Arriba de la memoria se descubre brillante y subversiva la verdad de los amores. Debajo de la memoria se sostiene con pies de plomo los amigos y los recuerdos. Sobre cada pequeña superficie de memoria se halla plantada una semilla de tiempo y de sol que refleja historia y patria conocidas. Delante de la memoria se presenta una promesa y un futuro, el horizonte donde el mañana amanece a favor de los niños. Al costado de la memoria acompañándola siempre estarán los héroes generosos y los próceres de marfil. En el centro de la memoria está el corazón de los lloran, aman y luchan el pasado, el presente y el porvenir.





martes, 20 de junio de 2017

Simple y sencillo





Simple y sencillo

Sobrio y humilde, sin pompas ni flashes fotográficos, camino sobre la alformbra sucia de tiempo mis ya treinta y seis años. No quiero ser algo grande, ni fama ni eternidad, ni campeón ni el primero, siempre un segundo, una compañía. No alzar la voz para decir una verdad, hablar bajito y con calma lo que haya que expresar. Sobrio y humilde, trabajar como un barrendero de las calles de la vida, limpiando lo que nadie quiere, o levatando tesoros secretos. No esperar ansioso un aplauso, no esperar un reconocimiento; solo ser lo que ha de serse, sin gloria y sin miedo.





jueves, 15 de junio de 2017

hubo





hubo



hubo un lugar donde se apoyaban las cosas, todas las cosas. arriba de ese lugar estaban puestas muy prolijamente todas bien distribuidas, como un glosario enciclopédico o una biblioteca de la municipalidad. hubo también quizá después, nunca antes, un dios que quiso recrear ese lugar, de otra forma y persistencia, darle vida a esas cosas tan equivocadamente prolijas y coherentes, estáticas y muertas. y así fue lo que hoy se conoce, lo que hoy se nos es digno de saber ante nuestros ojos y mentes. el desorden provocado por el dios que no quiere ser otra cosa que desorden, es lo que me implica a pensar que la vida tiene un dejo nostálgico de la muerte, reminiscencia del orden superpuesto, anterior a las vivas cosas en movimiento, anterior a las tortugas y los gigantes elefantes.





filo y contrafilo




filo y contrafilo

A veces pensando y viendo a mi alrededor me doy cuenta que existe más de un mundo y más de una realidad; el mundo está conformado por submundos y realidades diversas, disímiles, mutables o inmutables, necesarias en tanto que pueden ser o son susceptibles de ser contingentes, al mismo tiempo de su rasgo absoluto.

¿Existen verdades absolutas apartadas de la condición humana?
¿Existe una verdad ontológica , un sujeto y un objeto metafísicos apartados y desentendidos de la vida?
¿El conocimiento humano provee una sola verdad, o hay tantos juicios verdaderos como mundos y realidades humanas?




miércoles, 14 de junio de 2017

Un pedazo de adelante






Un pedazo de adelante



Mar

que hiciste de nuestros sueños
un pedazo de adelante

que llevas y traes con bravura
la calma de los pescadores
cuya salada es espuma
y viertes en las plantas de los pies

Mar

que te arrimas hasta la tierra
y bendices sus bordes sedientos de sal

que te inclinas con el sol a medio trecho
dejando la línea que sueña
con las gaviotas
ahí del otro lado del mundo

Mar

que conquistas a corsarios
y destrozas armaduras
veleritos de poca monta
y hasta buques transatlánticos

Mar
sueña
ríe
que el tiempo llegó a su dársena
que no hay más horizonte
al norte de tu abrazo





viernes, 9 de junio de 2017

Tiempo






Tiempo


Para que el tiempo transcurra es necesario el tiempo y nada más que el tiempo. El tiempo es el mismo pasar del tiempo que pasa y hace crecer los naranjos y los jazmines, envejecer los árboles y los hombres, morir para dejar nacer lo que viene después, siempre después. Y es el tiempo a imagen y semejanza de sí mismo, su reflejo perfecto, su espejura insondable. Así es el tiempo. Un tiempo es su ensimismado carácter circular que a la vez es línea; porque el tiempo, solo el tiempo, viene y va, viene y va, siempre más allá y siempre más acá. No nos es dado satisfacer una figura más clara que lo diga entero y de una sola vez. El tiempo se nos escapa y no hay una eternidad más larga y más efímera que su propia condición. No la hay. Hoy casi que estoy cumpliendo mis 36 años, y no encuentro manera más fácil de definir esto que sucede. Pasa y pasa el tiempo. Rueda y rueda la hora, los días, los equinoccios y los abriles. No hay lugar dónde detenerlo o guardarlo para siempre. No hay fotografía que valga la pena. Es el tiempo la clara conciencia de que estamos de paso, arriba del mundo que también tendrá su fin.





jueves, 8 de junio de 2017

Ángel caído


Ángel caído



No es que yo crea en los demonios, en el Diablo o en los ángeles caídos. Sería para mí mucho más sencillo ahora, para entenderlo todo, creer en todas esas estupideces y supersticiones ; pero, vaya a saber usted decirme cómo es que conocí a un Ser tan infinitamente terreno siendo por ello también celestial, como si se hubiera caído de golpe del mismísimo Cielo. Lo cierto es que, ahí, donde me crié, en el Pueblo de Villa Rosa, cuando yo tenía veintiséis años recién cumplidos, vine a enamorarme de una diabla del tamaño de un ángel. Su cuerpo era una infinidad de atributos seductores, su pelo encrespado y rojo hacía fulgurar mis ojos ante su aparición, sus ojos negros encendían mi espíritu y su espíritu… su espíritu era álmico, lo rodeaba una aureola de santidad. La llamé para mis adentros: la Santa Diabla, desde que la vi por primera vez. Era santa y diabla a la misma hora. Cumplía con sus dotes de bondad, y también con la seducción de un demonio a las brasas. Tenía las caderas pronunciadas y su busto era imperdible para los que sabíamos mirarla de frente. Empecé en ese entonces a cortejarla, a ver si me la podía enganchar para mí. Pero en Villa Rosa había unos cuantos hombres bien dispuestos a hacer lo mismo que yo y yo no era el mejor en las artes del piropo. Santiago Porres, uno de los tantos hombres que le arrastraron el ala a Judith, porque así se dio en llamar la diabla santa, tuvo la mala suerte de ser elegido por ella y de caer dentro de sus encantos (corporales y mistéricos). No fui yo el agraciado, finalmente; aunque sí tuve suerte de no meterme con Judith. Dicen que la diabla, angelito caído del cielo, se lo tragó de un beso al pobre hombre, y desde ese momento no se supo más nada de don Santiaguito Porres. 




miércoles, 31 de mayo de 2017

A las afueras





A las afueras

Te vendrás como un pájaro pampero
desde adentro la tierra
para gracia de todo sueño y silencio.

Ni caballo te hará falta.

Te daré el nombre
y serás mi cierzo y mi bochorno,
mi compañera durante la noche,
las estrellas guiñándome el sendero
mi horizonte cielo donde se junta la tierra
con el aire azul francia
y un poco también un tren
que va para el lado del pueblo

Soledad, Mía Soledad.

Porque la soledad, Doña que pasa,
tiene paisaje y horizonte
a lo sumo un rancho en el medio de la pampa
donde poderse ver el mañana, el ayer
El pasado, el porvenir.





viernes, 26 de mayo de 2017

No poeta




No soy el poeta


Me paso los días enteros
sulfurándole a la Luna
como un tonto baladí
que llena versos vacíos
de puro no decir nada


Me paso los días
santos y sonsos
como un negro
como un ciego
que repite y repite
en la penumbra:

¿Yo, poeta?

¿Yo?


Y si ustedes me dicen que sí
y me aplauden presto y tierno
tal vez solo sean en rigor
unas buenas compañías


Mas la verdad no se dice
ni se expresa
con las manos
Porque
ella y ella
ella es cruel y es infinita


Yo escribo poemas
pero no soy un
Artista




martes, 23 de mayo de 2017

El agua de lluvia






El agua de lluvia


Desde la lontananza, por el oeste de todo, unas nubes negras vienen acercándose al pueblo de Laguna Chica. Los hombres miran el horizonte, entre perplejos y esperanzados. El agua parece avecinarse, después de mucho tiempo de sequía. ¿Será piedra? ¿Será torrencial? ¿Una llovizna acaso? Los hombres miran hacia el oeste de todo --y un poco hacia arriba-- (un nubarrón espeso y negro como si fuera un verde esperanza). Que sea algo bueno para el campo, lo piensan sin decir. Las botas negras de Juan Camilo crujen a cada paso y levantan el polvo seco en nubecitas rastreras gris parduzcas. Su tío le toma del hombro y le dice mirá Juan, se viene el agua, quizá tengamos una semana de lluvia. De pronto se ve el refusilo y se sabe ya que viene sí o sí la tan necesitada y ansiada agua. Todos se meten adentro de la casa materna y empiezan a contarse de buen humor los chismes del pueblo mientras se ceban unos amargos. Un estruendo sobre la chapa del techo hace notar el comienzo del espectáculo temporal: llueve.

Doña María Antonia se encarga de la pava y el mate y las tortas fritas. Juan Camilo mira por la ventana grande el aguacero con sus ojitos de zorro. Fabricio, el hermano mayor, está limpiando las botas de todos, mientras don Carlos, recostado en un sofá viejo, empieza a estornudar su alergia de siempre.

Viven bajo el mismo techo. No es un rancho no, pero tampoco un caserón. Están siempre trabajando. Casi que no tienen un domingo a la semana. La lluvia es el descanso. El agua bendice la tierra, los cultivos de maíz y también el gran descanso. Las faenas y los quehaceres diarios se suspenden con la lluvia y es esa lluvia la que trae las buenas noticias y los buenos augurios y presagios.

Allá lejos, en la gran ciudad, la gente vive quejándose del mal tiempo. La lluvia es mal tiempo para las masas urbanas. La lluvia es ese fenómeno extraño que pone odiosos al conjunto. Mientras que en Laguna Chica se celebra unos cuantos milímetros de lluvia, en Buenos Aires la gente empieza a fastidiarse.

Román Castillo tiene un depto en Palermo Viejo. Vive ahí desde hace ya tres años. Él es hijo de la gran ciudad. Porteño de pies a cabeza. Hijo de porteños, nieto de porteños, bisnieto de inmigrantes españoles cuya historia no conoció. Román está harto de esta semana de lluvia, del agua que moja y empapa, de las cunetas inundadas, de las baldosas flojas colmadas de agua, de los paraguas rotos por el viento, de … Su empleo es muy común a la clase media oficinista. Se levanta temprano, lee el diario mientras desayuna y sale rumbo a la empresa --esta vez paraguas en mano-- ubicada cerca de Corrientes y Perón. Sus días de descanso son los sábados y domingos, pero últimamente se lleva trabajo a la casa y suma más o menos de doce a trece horas fijas de trabajo por día, incluso los fines de semana se conecta al servidor y trabaja desde su casa. Su espacio de trabajo es siempre un interior bien al resguardo de las inclemencias temporales; pero entre su casa y el trabajo hay una distancia considerable que no pude sortear --salvo que haga homeoffice--. Y llueve fuerte en Buenos Aires. 







sábado, 20 de mayo de 2017

Al costado






Al costado



La burbuja es cerrada y negra

yo me siento a mirarla; 
hablo poco
escucho mucho
pero así todo
al costado del poema

Y no entiendo cómo quién por qué para
Soy un bicho blando
en el medio del silencio

cerrado, negro, burbujo, intenso
bajo
abro
cierro
subo

Al costado de tus propósitos
sobre Alsina
solo un verso
solo pienso

friends for ever

Y es otoño
y se caen las hojas
y estuve trabajando como negro
la semana feliz:

Tengo plata





viernes, 19 de mayo de 2017

Hay poesía





Hay poesía cuando todo se desviste de pudor y se desnuda. Hay poesía cuando uno se abre en cuatro el corazón y dice en veinte idiomas que le pican las fantasías, los sueños, las hormonas del cuerpo que descubren las alas, las antorchas, las sintófilas remas del crepúsculo innato. Hay poesía cuando ya no tengo palabra para decirlo todo con las mismas manos, cuando las cosas que quiero expresar no tienen nada que ver con el diccionario español ni con su significado. Por eso digo que hay poesía cuando invento un nuevo lecto con palabras blandas como la estrepidez de la cúmula llana, las sortijas del espléndido morto y una aureola de trigo rondó.




sábado, 6 de mayo de 2017

El vuelo del caballo





El vuelo del caballo

Desposeído de sus artificios aéreos
un caballo se desboca
a galope santo y temido
por primavera de campo
unas campanadas
recias y frías
redoblan el aire
con su pálida estridencia

La tarde se presenta azul
y el caballo corre hacia el barranco
por el barranco
muerto el barranco
muerto ahi muerto
todo el pobre caballo
 
 
 

viernes, 5 de mayo de 2017

El Gladiador





El Gladiador


Vas a hacer lo correcto como siempre, lo políticamente adecuado a la circunstancia, al entorno, al público espectador: saludarás con una mano levantada, agitándola como se hace con una banderita de plástico de tres colores, te inclinarás levemente como una marioneta de lata y te internarás entre bambalinas esperando el próximo acto. Luego se apagarán las luces y la gente se levantará del asiento para aplaudirte de pie. Escucharás el clamor desde la oscuridad y serás el actor más feliz del mundo, el personaje entrañable, la mejor función y espectáculo que dieron luz a este invierno sombrío; pero en el fondo seguirás pensando dónde está tu dignidad, tu yo, tu nostálgica rebeldía. A veces, recordarás casi sin pensarlo con palabras, sería mejor haber sido un combatiente, un soldado, un gladiador romano pero de verdad, sin tanto maquillaje y cartón pintado y escenografía de la Antigua Roma.




martes, 2 de mayo de 2017

Limpiainodoros





Limpiainodoros



Veamos: a mí, lo que se dice algo de mí, no de vos, que sos un quejoso chiquilín atolondrado con la mugre, yo, hablo de mí, soy tu contraparte; no he criado las formas quisquillosas de la queja, no me amedrento por lo sucio o por lo demasiado limpio: yo miro por arriba y me conformo con lo que hay. Si vienen a ensuciar el baño y escriben las paredes con obscenidades, voy y las limpio con la gran filosofía de la vida en la cual impávido y distante me hago cargo de lo sucio, como si eso fuera hacer una torta de chocolate y dulce. No reniego de limpiar, ni del olor. Soy guapo y me la banco. En cambio vos… qué decir, siempre lo mismo: venís al bar, te subís a esa columna donde aparentás ser un héroe patrio; pero ni en pedo ensuciarte las manos, ni loco vas a ir a limpiar los baños.

Pero, está bien. Lo acepto asï; no quiero ponerme a discutir ni a pelear por lo que no me va ni me viene; vos podés quedarte sirviendo el café y las minutas que yo me encargo de la mugre del baño, con todo lo que eso significa. Pero comprá bastante lavandina, trapos de pisos (unos cuantos) y guantes grandes: acordate de que mis manos son de oso.

Ah, me olvidaba: tené precaución cada vez que acabe de limpiar el baño: puede que una fiera esté adentro esperando que vengas a hacer lo tuyo.






domingo, 30 de abril de 2017

Juego de palabras






Juego de palabras

Me gusta deambular pensando que el tiempo se arma a sí mismo como una esfera de plata; me gusta hacerme la idea de un acontecer semicircular, casi retornado, como un paraguas blanco que se abre en medio de la lluvia. Pensarlo así, dirían mis maestros, sería una cosa casi espiritual, volátil, nada concreta; pero no es justo declararlo de ese modo: tengo la segura convicción que la operación de abrir un paraguas ideal, utópico, pertenece a los actos heróicos.
 
 
 
 
 

Las malas costumbres







Las malas costumbres

Hay gente que nada tiene en el pecho, que se pasa la vida haciendo maniobras para restituirse el corazón, que viene diciéndose a los adentros por qué yo, por qué soy yo. Y no hay nada en el mundo que les pueda dar un pájaro, y una canción. Son ellos, como bastardos huéfanos de pan y manteca, los que les quiero dar de abrazos; porque ¿no son ellos los desnudos, a pesar de sus lindos atavios y uniformes?, ¿no son ellos y ellas quienes tienen un pedazo de infierno en el lugar de su ombligo? Bendita esa gente que no les da la espalda por ser más ciudadana y hermana. Hay gente que nada tiene en el pecho; yo les guardo una canción.




sábado, 29 de abril de 2017

Tren





Tren


Me gusta pensar cuando viajo; las ideas parecen desarrollarse al ritmo del tren: avanzan, se detienen, y vuelven a avanzar; en cada estación hay una pausa, un relajo, algo que tiene forma de puntos suspensivos; después, cuando el tren vuelve a ponerse en marcha, mis pensamientos se aceleran, empezando siempre con una letra mayúscula, quitando comas como para avanzar rápido en el discurso. No tengo dudas mientras el tren está yendo hacia algún sitio: me siento seguro de mí mismo, de lo que pienso, de lo que estoy pensando; si el tren, vaya a saber el desperfecto, se detiene súbito y malogrado, mi pensar fracasa como un caso perdido. Me gusta pensar cuando viajo; y si llego finamente a mi destino, puedo poner un lindo punto final, encuadrar mi pensamiento y colgarlo en la pared de entrada del hall de casa.







miércoles, 26 de abril de 2017

Los almendros





Los almendros


Cómo será que el tiempo
se ha vuelto mío
que hasta los pájaros cantan
con un sol enamorado
Cómo será que la tierra
se ha vuelto mía
que hasta los almedros florecen
al cielo hecho de nubes
Cómo será cómo
que el presente
no demora porvenir
ni tampoco lo siento
el pasado y su recuerdo
Cómo será que las cosas
la urdimbre sensación de las cosas
se mete en el centro de mi pecho
y todo es mío
como un día soñado.





martes, 25 de abril de 2017

viejos jugadores colombianos




viejos jugadores colombianos

La poesía no me sale
no me viene
se hace escurridiza
invisible
la emparcho con esas figuritas
que venían para el mundial 90
con jugadores colombianos
como Fredy Rincón
o el arquero Higuita
pero ella
ella mi amada
la poesía susurrar
no dice nada
nada
y son los agujeros
emparchados
con fútbol noventoso
los que me hacen llorar




lunes, 24 de abril de 2017

Lo qué





Lo qué


Alguien me explica la diferencia básica entre metafísica y ontología. Digo que sí con la cabeza, mientras mi corazón dice que no; y cuanto más se explaya el personaje en su disertación filosófica, más me voy enredando las tripas. A veces, voy pensando en silencio mientras sigo diciendo que sí con mi cabeza, ya no es necesario tanta filosofía de libro no solo por lo difícil de su compleja composición, sino porque a la gente común, los doxanos, nos sigue siendo ajena. Y don filósofo sigue explicándome, ahora, la diferencia substancial entre epistemología y gnoseología, y yo sigo diciendo que sí con la cabeza, que no con el corazón. Desde Platón que la doxa es marginada, menospreciada, ninguneada; y yo, como todos los doxanos, queremos doxa.




sábado, 22 de abril de 2017

Negra hermosa





Negra hermosa

No voy a hablar del moño rojo que tenés en la garganta; no quiero hablar tampoco de tus labios carnosos y rubicundos; no quiero hablar de ese pelo largo y negro y que sé yo, ni de tus ojos torcidos, de tu nariz de estatua; tampoco busco decirte que tenés las orejas enormes y feas: voy a decirte algo de tu sombra. Eso que no sé, que quizá sea un recuerdo borrrado, un oscuro silencio, una memoria que duele. De eso quiero hablarte, de lo que no entiendo, porque no sé, porque me gusta. Eso, eso es lo que me gusta.
 
 
 
 
 

lunes, 17 de abril de 2017

Distancia





Distancia


Al sur las cosas frías tienen más cuerpo que una mujer, más peso que un cadáver, más cielo que un descampado. Al sur, las cosas son más frías y más cosas que yo, más sucias y con más contorno que yo, más sencillas, y más reales; porque ahí, en el sur, el frío de las cosas y el tiempo de sí mismas llevan en su rostro el reflejo de mi cara, de mi redonda y perdurable cara, de la misma joven y envejecida cara de siempre. Y vos estás allá, al norte de todo, del otro lado del mapa, lejos y tan lejos que casi me cuesta llorar. Lloro poco, pero lloro. Al sur, las cosas frías son más cuerpo que yo.




sábado, 15 de abril de 2017

Más







Más

Cada vez más somos menos poetas, cada vez y cada vez más. Cada vez menos, menos y menos cada vez más. Escribimos por la costumbre de ser por escrito lo que no podemos hacer por lo demás; y si nos viene esa gana de verso, lo hacemos con pecado y delito de licencia a la hora del poema, del ritmo y la rima del poema, de la metáfora del sí que tiene ese poema. La verdad se juega en lo escrito, y cada vez menos cada vez más. Porque al fin de cuentas el verso tiene su ciencia, su amor, su nostalgia, su tumba, su epitafio y su renacer. Siempre, su renacer. Por eso somos cada vez más poetas de lo cada vez menos. Menos de lo más para ser más.





miércoles, 29 de marzo de 2017

Tu nombre







Desde algún lugar que no conozco sube hasta mí una especie de idea --como un cubo-- y se clava por una de sus aristas en algún otro sitio de mí mismo (la conciencia tal vez). Lo cierto es que esa idea o como se llame tiene tu nombre grabado en una de sus caras. Es como si tu recuerdo (aunque no es exactamente eso) viniera como una molécula a plasmárseme sobre el tapete de esta mañana, de estas 8 am que eran mías pero que ahora huyen despavoridas a cambio de tu nombre.




sábado, 18 de marzo de 2017

Soledad






Soledad


soledad te nombré con mi boca
y viniste derramada en un silencio
contemplada desde el suelo y la vanguardia
como milagro terrenal

soledad es mi pronunciamiento
de dejar las cosas ensimismadas
pensándose como sujetos
de verde tiempo y noche
de mar y calma

soledad es un silencio
que remite un pasar
un estar divergente
en la prosa del poema
y viene conmigo
con multitud y todo
negando de ser un insecto
que se quema en la palabra

soledad no es estar solo
soledad es permitirse
soledad lleva el ritmo
de las olas en la arena

soledad es mi condición
auque nadie me condena